
No mires tu reloj, no mires con tus ojos
Sólo intenta escuchar poco a poco con tu mente
Y resonarán aquellas melodías que crecen como las llamas
Escucha los tambores y las voces, escucha tu propia alma a punto de saltar
No es tiempo de llorar
No es tiempo de rogar
Es hora de correr hacia aquellos sitios a los que temías
Es hora de gritar en donde aquellos bufones reían
Si, ya he llegado, he volado hacia aquellos tiempos
He regresado a esos lugares sellados por tinta y papel
Aunque por más que busco en tu piel no logro encontrar mi nombre
De aquellas fotografías en tus recuerdos he sido expulsado
¿En verdad me has olvidado?
¿Es cierto que el presente puede afectar al pasado?
No existe ni el orden ni la lógica en este extraño viaje
Ni tampoco aquellos momentos que adornaban cada paisaje
Sigo escuchando tus melodías
pero tu no aceptas ninguna compañía.
Respóndeme antes que acabe pérdido en el tiempo
Antes que la meta y la partida se conviertan en fríos tormentos
No quiero creer en un final
No quiero pensar que comenzé sin ti
No quiero aceptar que otra vez he vuelto a pensar en ti
El tiempo es un juego peligroso
Un visitante travieso que nos tiene de prisioneros
Un vistitante que no podemos observar
Es por el que fuiste engañada
No cierres esas puertas
No olvides esa llave
No olvides aquellos pétalos que adornaban tus cabellos
Aquellos versos que refugiaban mis lamentos
No te atrevas a secarte frente a mi
Hazme respirar, hazme volver a cantar
Haz que esos pasillos cálidos regresen y se alzen sobre esos ojos pálidos
Sobre esas tumbas pérdidas sobre agua y cristal
Cuando sea de noche que las estrellas me esperen
Los años escapen y en un sueño me vuelvas a recordar...

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