
No te acerques a esa egoista ventana
No intentes atravesar con tus ojos aquel triste escudo
Ten cuidado de aquellos cristales que no se pueden destrozar
Poco a poco tu mente es quien se comienza a quebrar
Que tus manos forjen bellos barrotes
Que tus dulces ojos me vigilen dentro de esta prisión
Que tus labios sean aquella libertad que perdí
Que mis sueños huyan y sean libres
Libres de mis ideas
Libres de este corazón de humo
El cual me envicia cada vez que respiro aquellos recuerdos
Aquellos momentos a los que soy adicto
No podemos juntar nuestras manos
No podemos mirarnos
No podemos siquiera pensar en aquellas rutas en las que nos conocimos
No es la distancia quien nos separa si no un enorme tiempo
Aun asi las estrellas siguen naciendo
Aun asi los corazones siguen partiendo
Sigo sin poder observar aquel mundo en el que un día reímos
Sigo sin poder observar aquel cielo en el que una noche dormimos
Nuestras propias fuerzas se desvanecieron antes de poder construir cualquier escalon
No pude ser capaz de subir hacia ti, ni tampoco bajar hacia mi propia decisión
Quizás puedas escucharme aun sin saber donde ni cuando estás
Quizás puedas recordar que compartimos un mismo paisaje
Estuvimos dentro de aquella pintura que poco a poco fue manchada con sangre
Estuvimos dentro de aquella melodía que poco a poco fue convirtiendose en gritos
Recorrimos un mundo totalmente nuevo que sólo nosotros fuimos capaces de crear
Pero ahora aquel mundo es quien nos atrapa
Tras estas cortinas el tiempo ha muerto
Aquellas semillas muertas olvidaron su futuro
Nuestras esperanzas se han vuelto arena
Y la solitaria puerta ha sido quemada
Solo se evaporan mis versos
Aquellos que hablaban de tus besos
Tus caricias eran maravillas
Que ahora vuelven como pesadillas
Tu corazón encontrará con quien latir
Y por eso sonreiré para ti
Siempre aquí, destrás de estas cortinas de humo.