
¿Puedes realmente escuchar aquello que temes?
Aquellas sombras entumecidas por el tenue y denso frío del silencio
Pareciera que te acompaña el claro cielo y las hojas de otoño te acarician
O podría ser quizás que las nubes se detengan a regalarte un saludo
Pero en realidad no lo sabes
Tus ojos cerrados te engañan
Las estrellas te observan espectantes
Como miles de agujas esperando caer a su presa
Sigues ahí como un resignado árbol sin frutos
Pero ni siquiera tienes raíces
Ni siquiera puedes ser capaz de esperar aquel momento
De sentir el calor de aquellos recuerdos
Recuerdos de estaciones pasadas
Recuerdos de calles adornadas
y dulces miradas con alguna que otra lágrima
Esas penas que dejaban gusto a miel
Y aunque odiabas recordar, siempre terminabas riendo
con aquellas risas que acostumbrabas regalar
Dime donde han ido todos
Dime por que sigues esperando
¿Extrañas esos ojos?
Esos faroles de plaza
Que apreciabas en tu niñez
Por eso siempre te sentiste un niño
No mires el reloj
No mires esas manivelas
Aquellas que se llevan poco a poco tus sueños
Y te van secando por cada suspiro
No sigas buscando
No sigas sus voces
Recuerda vivir
Para poder partir...



